
Mis raíces están en Caracas
Nací y crecí en Caracas, Venezuela, en una familia donde desde muy pequeña aprendí que la vida no siempre sucede como uno la imagina.
Mis padres se separaron cuando yo apenas tenía un año. Aunque mi papá vivía muy cerca de nosotros y formó parte de diferentes momentos de mi vida, fue mi mamá quien asumió la mayor parte de la responsabilidad de sacarnos adelante.
Recuerdo que salía a trabajar cuando todavía estaba oscuro, alrededor de las cinco y media de la mañana, y muchas veces regresaba cerca de las nueve de la noche.
Éramos tres hermanos en casa y, a pesar de todo, nunca nos faltó nada.
Hoy, siendo madre, pienso mucho en ella. En el cansancio que seguramente sentía, en todas las preocupaciones que debía guardar para sí misma y en las tantas cosas que probablemente dejó de hacer por darnos lo mejor.
Mi mamá nos dio muchísimo más de lo que podía.
Mi infancia tuvo recuerdos maravillosos y otros que fueron difíciles. Algunos los comprendí muchos años después. Y aunque no todo fue perfecto, con el tiempo he aprendido a mirar mi pasado con otros ojos, a valorar lo bonito y a reconocer también las experiencias que me marcaron.







